Para aprender idiomas la metodología más eficiente es la conversación, no así la gramática. La gramática es necesaria, pero no es necesario desarrollar estructuras gramaticales complejas para mantener una conversación. Ni siquiera en una reunión de negocios es necesario utilizar “phrasal verbs” u oracionas pasivas.

Cuando se habla de las diferentes habilidades en el aprendizaje de un idioma se suele dar más énfasis a la gramática o estructuras gramaticales complejas. Sin embargo en una conversación la prioridad absoluta debería estar en la comprensión auditiva. Sin escucha activa la comunicación no es efectiva. Por este motivo es necesario conocer vocabulario y estructuras básicas gramaticales, para tener capacidad de respuesta, aunque sea sencilla. Repetimos prioridad absoluta a la capacidad de comprensión auditiva ¿cómo si no vas a saber qué tienes que responder? El avance en una lengua se hace siempre primero desde la compensión. Sucede lo mismo con el idioma materno, un bebé entiende mucho antes de “producir”. Con una comprensión auditiva buena y un nivel  para contestar con estructuras básicas y vocabulario suficiente, se puede empezar a hablar un idioma, y desarrollar poco a poco una mejora en todos los aspectos.

No quedarse bloqueado es fundamental, de los errores comentidos en las conversaciones se va mejorando a través de la rectificación. Esto último no sucede si la conversación no tiene lugar.

La gramática es necesaria, pero se suele avanzar sin poner en práctica lo aprendido, y es ahí donde la mayoría de estudiantes olvidan lo anterior y confunden estructuras más complejas.

En realidad cuando un estudiante aprende las estructuras de oraciones básicas con verbos en presente, ya debería empezar a utilizarlos en clase.

El “listening” es también fundamental, en una clase de conversación con otras personas se utilizan las dos habilidades “listening y speaking”. Es muy importante que haya una persona guiando estas conversaciones al principio, con un acento nativo o muy similar al británico. Estos “listening” pueden ser frustantes al principio, por ese motivo deben ser guiados y, si es necesario, disponer de la reproducción escrita de lo que se dice.

Los grupos de estudiantes que practican “speaking” deberían hacerlo en grupos reducidos, de máximo 8 personas, ya que, el facilitador o coordinador de la actividad tiene que poder “vigilar” las conversaciones que se llevan a cabo en parejas.

Cuando decimos que la conversación debe ser guiada nos referimos a la necesidad de repetir estructuras hasta tenerlas integradas en el aprendizaje, así como memorizar vocabulario necesario. Para memorizar vocabulario hay que utilizar grupos semánticos similares en una sesión, y utilizar las palabras nuevas un mínimo de 6 veces.

A diario surgen nuevas plataformas y vemos mucha publicidad para hablar un idioma en poco tiempo. La premisa fundamental es compartida: la conversación es clave para incorporar una nueva lengua, imponiéndose incluso a la gramática. Para aprender es necesario salir de la zona de confort, arriesgarse y comenzar a hablar.