En un principio Green Frog nos pareció un nombre que sonaba bien, más en inglés que en español, además nos gustaba el verde por su fuerza, vitalidad, ecologismo. Después recordamos aquel poema de Carmen Gil que seguramente sin saberlo nos había inspirado: El Sapo Verde. Un poema que, de alguna forma nos recuerda los valores que queremos seguir: respeto, honestidad, amabilidad, integridad y humildad.

Sin embargo seguiamos teniendo dudas pues no parecía un nombre serio, parecía poco apropiado para una academia de idiomas, pero algo cambió después de escoger a esta ranita.

Poner en marcha nuestro sueño, esta academia de idiomas, tuvo unos comienzos duros y complicados pero sorprendentemente fue después de aquella elección cuando las cosas empezaron a mejorar, el proyecto de creación de la academia avanzó como nunca y todo pareció funcionar mejor.

Y sí, nos convencimos de que aquella ranita traía suerte.

Así, desde entonces es una más en nuestra academia confiamos en ella y la mimamos pues estamos convencidos de que no solo a nosotros sino también a nuestros alumnos les ofrece su buena suerte.